domingo, 7 de diciembre de 2008

Mientras tú trabajas

Confieso que soy una de esas personas envidiadas por los apurados automovilistas que cruzan la Condesa y pasan frente al café Illy, en la esquina de Michoacán y el parque México (no doy autógrafos), cualquier día laboral, a cualquier hora de trabajo (menos el primero de Mayo que descanso en mi casa).

Café express doble macchiato compartiendo la mesa con El Gráfico, periódico amarillista de buen gusto; un acido libro de Heinrich Böll quemándome las manos, una cachucha edición especial “Troy Aikman” de los Dallas Cowboys cubriendo mi rostro de los insoportables rayos del sol y mi suéter de la suerte, negro de cuello en V. Ese soy yo.

Me gusta como combina el café con la leche, me gusta el sabor con una cucharada y media de azúcar; me atraen las fotos sangrientas y el humor negro; amo la acidez de Böll (y dicho sea de paso: odio el pésimo sentido del humor, la falsa sensibilidad y la aburrida originalidad repetitiva de los novelistas españoles contemporáneos: vomito a Javier Marías, a Pérez Reverte… y Milán Kundera, aunque sea checo, nos haría un gran favor si en lugar de escribir, se volviera actor de películas de horror, esa es su verdadera vocación); Troy Aikman es un Dios (sólo comparable con la Coca-cola) y debería de estar en el gabinete del negro Obama (nada contra ese color, siempre visto de negro). Ese soy yo.

Ahora participo en este blog y se me pidió me presentara hablando del amor... Sólo me falta eso del amor… ¿qué se puede decir? Parece que no es bueno cuando se tiene cólera (por ahy hay un libro que lo dice por si lo quieren consultar).

Hasta las últimas consecuencias... Siempre de ustedes.

Saubere Wände

Saubere Wände
Saubere Wände höhere Miten

Höhere Mieten