X: Tú sabes lo que es el mal, la verguenza, el miedo. Tú has vivido días en que tu corazón estaba al descubierto y eso te deshacía brazos y piernas. Y al día siguiente no podías descifrar lo que te había sucedido la víspera. Sí, tú conocías el precio del mal. Y, ¿no es cierto que cuando dices que soy un cobarde es que tienes motivos?
Y: Sí.
X: A tí tengo que convencerte. Tú eres de mi calaña. ¿Crees que iba a marcharme? No puedo dejarte aquí, con la victoria de esos pensamientos en tu cabeza, todos esos pensamientos que me conciernen.
Y: ¿De verdad quieres convencerme?
X: Yo me reía del dinero, del amor. Lo jugué todo a una carta... He muerto demasiado pronto. No me han dejado tiempo ni para realizar mis actos.
Y: Se muere siempre demasiado pronto o demasiado tarde.
X: Te digo que todo estaba previsto. Habían previsto que me detendría delante de esta chimenea, que acariciaría este cliché y que tendría la espalda cercada de miradas. Esas miradas que me devoran... ¡Ah!, ¿solamente son dos? Me parecía que eran más... unas 776... (Rie)... ¡Ah, qué burla! No hay necesidad de todo esto... no es relevante...
Y: El infirno son los otros.
jueves, 16 de octubre de 2008
Saubere Wände
Saubere Wände höhere Miten
Höhere Mieten